Calles

22 de septiembre de 2008

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Calles



Calles repletas, Gente allí aguardando
Semáforos tricolores mofándose
Mientras desesperantes multitudes agobian transeúntes
Muchos aromas, algunos agradables, otros inevitables
Allí estoy yo
Parada esperando señales, indicios, vestigios, rastros…
Muero
Desesperadamente busco salidas
Corro
Tropiezo, caigo, me arrastro agonizante
Lloro
Grandes lagunas inundan calles,
Extraños seres deambulan calles,
Sentiré felicidad cuando calles,
Grito
Alto Cielo escúchame
Virginales vientos
Que nunca han tocado un cuerpo
OH Cruel destino
Te haré parir la verdad

Cuando tus Araños maravillosos
Pronostiquen en mi rostro diluvios
Cuando ya no se escuchen mis Tristes lamentos
Y tu vacía mirada se encuentre con la frialdad de la mía
Donde tus ojos se funden con mi cielo
Rostros ajenos a nuestras vidas
Me divierten con sus deplorables vidas
En cicla
En moto
En carro
Ocultando la verdad de sus vidas
Ya no basta con ver sus tristes sonrisas
Cae lluvia en la acera
Siente su sonido
Porque no puedo ser como ella?
Espiando vidas día y noche...
Transparente
Permanente
Fluorescente
No corriente
Cada gota que roza mi rostro
Que quedara grabado el muro frontal de mi cráneo
Tú palpitante presencia
Reflejada en las farolas callejeras
Donde veo mi verdadero ser
Un ser puro y diáfano como las aguas de tu llanto
Tan solo, materia y sentimiento.

Por: La Mañiña

Juego sin Final

11 de septiembre de 2008

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Paso a paso como un ente errante viajo recorriendo pasillos y rincones, dando vueltas sin sentido, esperando encontrar a la vuelta de la esquina, tal vez, una salida. Alimentándome de ilusiones y sueños que me animan a seguir adelante y que como pequeñas estrellas iluminan el camino, mi camino, hacia la salida de este laberinto para de una vez por todas huir de los fantasmas del pasado que me persiguen y nunca me han dejado ser el ganador en este juego llamado vida.

Albert

Ingrid Betancourt Premio Nobel????

7 de septiembre de 2008

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Carta de un Colombiano a Ingrid Betancour.

Veamos, señora Betancourt, me dirijo a usted para decirle que si, que nos alegramos por su rescate y ví a la Dra Puppy (mi esposa) chillar como una niña al ver a su señora, madre rodilla en tierra rezando y dando gracias a Dios por su libertad, vale, se le acepta y se le felicita… de corazón….

Lo que no le acepto ni a usted ni a su familia son esas ínfulas de europeos, producto del fortuito matrimonio suyo con su ex señor francés, de no ser por eso, usted sería una colombiana más, igual a la señora madre del Capitán Guevara… si, la madre de ese mismo mártir de nuestra patria que se murió secuestrado en la selva, condenado por cumplircon su deber, esa noble señora a la que le toca subirse a un bus urbano exponiéndose a que la apuñalen por robarle el marco de la fotografía de su hijomuerto y que sigue secuestrado…

Sabemos que usted era secuestrada estrato 6, no producto de su importancia política, que con los meses fue decayendo, usted era una secuestrada estrato 6 gracias a Francia y gracias a su señora madre. Francia no le salvó la vida, usted fue salvada por un pequeño grupo de 'patirrajados', algunos de ellos que juraron dar su vida al ejercito, la policía de Colombia, dar la vida, no por usted, por todos nosotros, esos héroes anónimos, los que la acompañaron y apoyaron durante su secuestro y los de la inteligencia militar, si señora, esos que en algún momento juraron ante Dios y la Patria defender las instituciones y a Colombia con su propia vida si fuera necesario y que además lo cumplieron.

Mire señora Betancourt, su mamá en medio de su desespero, maltrató a este país al decir que esperaba más de las farc que de su patria, esa señora que se dedicó, apalancada en su doble nacionalidad, a dejar por el piso europeo el buen nombre de Colombia, esa señora adinerada y de la alta sociedad quien siempre culpó al gobierno de su secuestro, no señora, a usted no la secuestró el gobierno como creen los cocainómanos europeos, la secuestraron sus proveedores de coca, los terroristas de las Farc.

Si, señora, Uribe no merece las disculpas de su 'mamita querida', las merecemos los colombianos que de una u otra manera trabajamos todos los días para que este país no se hunda más de donde la gente de su clase económica y social lo han hundido…Y no, nosoy de izquierda ni mucho menos, soy uno más, uno que se levanta enfermo a trabajar duro para poder pagar los servicios públicos y el colegio de su hija, un colombiano que conoce los Campos Eliseos gracias a las transmisiones gratuitas de televisión del Tour de Francia, un colombiano que debe ahorrar todo un año para poder pasar tres días en un Hotel pequeño en Cartagena, no un colombiano, que como su familia, se mantienen en hoteles 5 estrellas y apartamentos elegantes fuera del país.

Escuchar hablar a su hermana y a sus hijos de justicia social en Colombia, desde una costosa heladería a orillas del Rio Sena, recién 'apeados' de los 200 caballos de potencia de un lujoso Citröen no es creíble. Le repito, me alegra que haya salido de ese secuestro, la libertad es un derecho de todos, no solo de las familias con apellidos y dinero como la suya, pero a un ex soldado como yo le duele mucho ver como usted que proclama la libertad y la igualdad se sube a un lujoso avión, cruza el Atlántico y desde el blindaje de los micrófonos en Europa empieza a decir quese va a quedar allá por seguridad, mientras los verdaderos héroes de esta patria, llegan después del secuestro a sus casas de interés social y a medio terminar, intentando recuperar sus familias, a sus amigos y a buscar el dinero para pagarlos servicios y lo del almuerzo en la tienda de la esquina.

La reto aque hable de igualdad social y política aquí, en su patria (que al parecer no lo es tanto), esa que, según sus palabras no la salvó del secuestro, porque según usted fue Francia, cuando ni siquiera sabían de la operación Jaque, cuando hay indicios que pagaron por usted y la convirtieron en esa estrella fulgurante, hable aquí en esta patria que se debate entre la vida y la muerte y que llora la muerte infame del capitán Guevara, de lo contrario, no venga, quédese en la seguridad de sus apartamentos lujosos en Europa y láncese a la política allá, hágale competencia a Sarkozy y espero verla algún día como presidenta del parlamento europeo, hasta presidenta de Francia, pero no cuente con los colombianos 'de a pie', que nosotros estamos aquí trabajando muy duro por este país, no señora no se vaya a confundir, yo detesto a las FARC a los paramilitares y a los corruptos por igual, esos terroristas que nos han hecho daño.

No venga a nuestra patria señora Betancourt, tranquilamente quédese allá, aquí marcharemos con el alma a flote pidiendo porla libertad de los otros secuestrados, los colombianos de a pie, esos que sacan fiado el aceite en la tienda de la esquina para poder fritar una salchicha a la hora del almuerzo, esos que juraron defender la patria y en cumplimiento de su deber han dado su vida en la selva para que nosotros podamos ver televisión… Esta patria no la necesita, esta patria necesita valor, esperanza y fuerza, tranquila señora, descanse que bien merecido lo tiene, quédese por allá cuidando a su señora madre, quien la necesita más que nosotros…

5 de septiembre de 2008

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Ya no es mágico el mundo.
Te han dejado.
Ya no compartirás la clara luna ni los lentos jardines.
Ya no hay una luna que no sea espejo del pasado,
cristal de soledad, sol de agonías.
Adiós las mutuas manos y las sienes que acercaba el amor.
Hoy sólo tienes la fiel memoria y los desiertos días.

Nadie pierde (repites vanamente) sino lo que no tiene y no ha tenido nunca, pero no basta ser valiente para aprender el arte del olvido.
Un símbolo, una rosa, te desgarra y te puede matar una guitarra.

Ya no seré feliz. Tal vez no importa.
Hay tantas otras cosas en el mundo; un instante cualquiera es más profundo y diverso que el mar.
La vida es corta
y aunque las horas son tan largas, una oscura maravilla nos acecha, la muerte, ese otro mar, esa otra flecha que nos libra del sol y de la luna y del amor.
La dicha que me diste y me quitaste debe ser borrada; lo que era todo tiene que ser nada.

Sólo que me queda el goce de estar triste, esa vana costumbre que me inclina al Sur, a cierta puerta, a cierta esquina.

J.L. Borges